Construcción de Habitat para la Humanidad Para cualquiera de ustedes que no saben lo que es Habitat para la Humanidad, es una organización que construye, con la ayuda de personas voluntarias, casas para gente de escasos recursos. Nosotros hemos estado participando con Habitat desde hace ya más de 10 años, desde que vivíamos en Vidalia. Lo que nos gusta de Habitat es que las casas no se las regalan a las personas necesitadas. Las familias compran las casas, pero solo al costo exacto de la casa, sin interés, por un período que varía (a veces 15, a veces 20 años). También es muy importante mencionar que los futuros dueños de las casas tienen que poner "prima de sudor" (más ó menos 500 horas) o sea que tienen que trabajar ya sea en la construcción de la casa de ellos o en la de otras casas. A nosotros nos parece que eso es importante ya que le da a las familias un sentimiento de orgullo y nos parece que así van a cuidar más sus casas. Después de los dos grandes terremotos que arrasaron con El Salvador al principio del año (13 de Enero y 13 de Febrero del 2001) hay más que nunca necesidad de casas decentes y comprables en El Salvador. Así que decidimos donar monetariamente para una casa y también combinar un viaje de paseo (a visitar a la familia de Louise - o Lulú) con uno para servir de voluntarios y ayudar a construir casas allí. La experiencia fué mejor de lo que nos imaginamos. Estuvimos trabajando en un proyecto de 5 casas en la ciudad de Usulutan, una ciudad de como 100,000 habitantes a unas 60 millas al sureste de San Salvador, la capital de El Salvador. Usulután fué grandemente afectado por los terremotos, y todavía, después de 7 meses, muchas casas destruidas no han sido reconstruidas. En todo caso, empezamos el trabajo un lunes por la mañana, como a las 8:30 a.m., y para las 9:30 a.m. ya nos estabamos muriendo! El calor opresivo y la humedad y nuestra falta de costumbre haciendo trabajo manual nos hizo pensar seriamente en irnos temprano a almorzar (y tomar unas dos horas para almorzar). Aún así trabajamos hasta como las 11:30.
El trabajo fué interesante (por lo menos los dos primeros días, luego se puso monótono), pero también fué difícil, así que Lulú buscó cualquier excusa para tomar un descanso. Como a las 2 de la tarde pasó un vendedor de minutas (minutas son hielo raspado con miel de diferentes sabores encima), así que ella invitó a todos los trabajadores a minuta. Muy pronto nadie estaba trabajando, todos estaban gozando sus minutas. (Cuando ella le contó éso a Tia Sonia esa noche, Tía Sonia comentó que pronto la hecharían por revolucionaria!). Abajo pueden ver a algunos de los trabajadores gozando su descanso. La foto a la izquierda muestra a la esposa y la hija de don Mario a la izquierda y a Gloria a la derecha. En la segunda foto están los dos albañiles contratados para nuestro grupo: Francisco (o Paco), el asistente, a la izquierda, y Paulino, el jefe, a la derecha. Guadalupe se asoma por detrás. La tercera foto muestra a la instigadora revolucionaria. (Por otro punto, Paco mostró una gran abilidad para aprender frases en inglés. Dice que le gustaría aprender a hablar bien el inglés y venirse a trabajar a los Estados Unidos. Lulú le prometió mandarles unos casetes para que aprenda un poco más. Ciertamente es muy inteligente.)
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