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Recuerdos de nuestro viaje a El Salvador

Lo Que Observó Lulú

 

El Salvador está tan lindo como siempre, con sus playas de arena negra (y de veras que es arena verdaderamente negra pues es arena volcánica) y sus campos verdes y sus montañas imponentes. Todo estaba floreando, y aunque era la época de lluvias (invierno), no llovió mucho durante el día (casi siempre solo de noche) así que pudimos salir todo lo que quisimos. Las primeras dos semanas que estuvimos allí si hacía un gran calor, pero luego las temperaturas bajaron y estuvieron muy agradables (70s y 80s).

Talvez porque los días estaban agradables, la gente ciertamente sale mucho, especialmente a comer en restaurantes, de los cuales hay una gran cantidad, incluyendo algunos que tienen mesas y sillas al aire libre. Nos pareció increíble que los restaurantes estuvieran siempre tan llenos, puesto que el salario mínimo es más ó menos $5.00 al día, y la comida en los restaurantes (o por lo menos los que son franquicias de restaurantes norteamericanos) cobran más ó menos los mismos precios que en los Estados Unidos - por ejemplo $3.50 por un "happy meal".

En realidad, el precio de casi todas las cosas es comparable al precio en los E.U.: $60,000 por una casa, $10,000 por un carro, 1 galón de gasolina regular por $1.50 y $2.50 por un galón de gasolina super. Pero como la gente gana en Colones (al cambio de ¢8.75 Colones por $1) muchas de estas cosas son solo lujos que desear, pero inalcanzables. Y me parece que la división entre ricos y pobres es tán grande como lo era hace más de 20 años, cuando yo vivía allá, aún después de 10 años de guerra civil, la cuál se peleó precisamente para acortar esa división... Aún así vimos señas de una economía en crecimiento: muchas personas de clase media están empezando pequeños negocios. Se lo comentamos a mi amiga Marielos, quién, junto con su familia, tiene un par de librerías, y ella nos dijo que no cree que la economía vaya mejorando, sino que piensa que está peor que antes de la guerra. Ella debe saber más que nosotros, que no vivimos allá.

Notamos que se han construido muchas calles nuevas y pasos a dos niveles, y vimos que muchas de las carreteras principales están en muy buen estado. Las calles secundarias si están llenas de "baches", lo cuál arruina los carros y los nervios. Pero tengo que comentar positivamente en el hecho de que hay muchos y muy buenos rótulos marcando las calles y las direcciones. Las calles también se ven más limpias de lo que estaban durante nuestra visita pasada, aunque todavía hay lugares que las personas consideran basureros municipales, algunos de estos lugares al lado de carreteras muy transitadas.

Obviamente se necesitan todas estas nuevas calles ya que el tráfico es horrendo. Hay demasiados carros, y la mayoría de las calles no tienen lineas pintadas para marcar los carriles, lo cuál significa que toda clase de manejo vale. Menos mal que bastante gente todavía toma los buses públicos, aunque éstos también son un gran problema: los motoristas ("buseros") no respetan a los demás y no les importa a quién se le meten, y como hay bastantes buses en las carreteras, solo los valerosos se atreven a manejar. También noté que la contaminación ambiental es un gran problema, debido a todo el humo que sale de los carros y los autobuses (obviamente no tienen inspección de emisiones por allá). Otra cosa que es insoportable es el ruido constante, ya sea de carros pitando (y pitan mucho y por cualquier cosita), o de negocios con parlantes tocando música a todo volumen, o de camionetas de vendedores con parlantes, gritando a toda voz, anunciando lo que venden. Y el ruido no termina en la noche, tampoco. La gente maneja rapidísimo a la una o dos de la mañana, haciendo un gran ruido y no dejando dormir. Sentí una gran paz cuando regresamos a Atlanta y tuve que manejar del aeropuerto a la casa. Nadie me pitó ni una solo vez.

En El Salvador el gobierno está tratando de convertir todo su dinero de colones (la moneda oficial) a dólares estadounidenses. Cuando se saca dinero del banco, se lo dan a uno en dólares, y los precios de los productos en las tiendas están marcados tanto en dólares como en colones. Todo esto lo confunde a uno, especialmente cuando se requiere que le den cambio, o cuando no tiene lo suficiente en un tipo de moneda para pagar el producto por completo y hay que calcular cuanto es en dólares y cuanto en colones. Es difícil especialmente para la gente de las zonas rurales, que no tienen mucha educación y les cuesta convertir de una moneda a la otra. Muchas veces tienen que depender de que el que les está vendiendo o comprando algo sea honesto con ellos. Me parece haber escuchado que más de la mitad del dinero en circulación ya es en dólares. Pero también vimos muchos volantes pegados a los postes telefónicos que decían: ¡NO A LA DOLARIZACIÓN! así que parece que hay muchos que todavía no están de acuerdo con ese cambio. Será interesante ver lo que resulta de este proyecto económico.

Tuvimos una experiencia positiva con el servicio de salud. Una noche que andabamos cenando, le cogí a Jonathan el pulgar con la puerta del carro. Lo llevamos de inmediato al hospital, a emergencia. Nos vieron rápidamente, le tomaron rayos x de la mano, el doctor lo vió, y después de asegurarnos que el hueso no estaba quebrado, le recetó pastillas contra el dolor y la hinchazón. También le pusieron una tablita y una venda para que no moviera el dedo por unos cuantos días. Gasto total: $36.00 (!) (Y éso fué en realidad el gasto total ya que no usamos nuestro seguro médico. ¿Lo que quiesiera yo saber es por qué son tan caros los hospitales en los Estados Unidos?!?!). Además quiero mencionas que los hospitales y las clínicas de salud (a una de las cuales llevé a mi prima un par de veces) son bien limpias y modernas.

Algo que me entristeció mucho es ver que la mayoría de las casas tienen altos muros alrededor, con alambre de púas encima. Parece que la gente empezó a proteger sus propiedades así durante los diez años de guerra civil, cuando de repente podía estallar un tiroteo en medio de la calle. Y luego ya los dejaron para proteger sus propiedades de los muchos ladrones que hay. Pero me parece a mí que es como vivir en una cárcel. Yo no me prodría acostumbrar a vivir así.

Pero aún así la vida en El Salvador no está tan mal. La gente todavía es amigable y generosa, lista a sonreir. Eso ciertamente hizo que nuestra estadía allá fuera muy agradable. Click to enlarge picture

También gozé mucho las artesanías del país, y el ver a los artistas trabajando. Pueden leer acerca de eso en la sección de artesanías.

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